01 marzo, 2011


Solos, solos los dos, indefectiblemente solos y privados de la esperada palabra por tan espontáneo encuentro. Mirábamos nos los latentes brillos de cristalino amor, mirándonos, mirándonos embobarnos con nuestros ojos y empalagarnos de nuestros propios cuerpos, solo con la mirada observando. Y ahora ya un poco menos solos, observando con fulgor la inmensa naturaleza y ofreciendo con mucha sutileza algunas partes de nuestra naturaleza, naturaleza como la del cigarro en tus labios o la de amarnos sin mas ni menos, sin amarnos y hasta sin saberlo ni entenderlo. Fumando de tus miradas, mirando al cigarro llegarme, intercambiándonos suaves miradas de comprensión. Y entonces el sentir de un tenue rose que descoloca mi vista del cigarro, que me regresa a observarte y ahora a acompañarte, rozarte, rozarnos, aproximarnos, buscándonos, saboreando la majestuosa conexión entre piel y piel chispeando para sentirse mejor, hasta encontrarnos y reencontrarnos. Sentirnos c o m p l e t o s, y no sentirnos de a momentos tan pequeños, tan pequeños e importantes como las caricias que ahora nos damos, sin dejarnos respiro, sin darnos explicaciones ni pedirnos permiso. Nuestros cuerpos conocidos se conocen nuevamente, explorando como casi por primera vez, ahora uniéndose por completo. Aplacándose nuestras mentes, restaurándose y reunificándose en una, descubrimos que sabemos bien amarnos, dejando que nuestros cuerpos jueguen, encontramos la plenitud, mientras me abrazas fuertemente cae una fría ultima gota de sudor y descansa la mente del d o l o r. Solos, solos los dos indefectiblemente exhaustos de amarnos nos dejamos por fin agotar y de nuevo rozándonos. Ahora solo rozándonos, rozándonos miramos la naturaleza, hasta dormirnos llenos de certezas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario