Sonreía como encantada por tus ojos, los míos alcalinos y ondulados casi tanto como mi corazón, te miraban y encontraban. Ese viento tardío de domingoso atardecer me contaba al oído tantas cosas, me explicaba que las ganas ya no eran borrosas, que solo debía creer y terminar todo con un beso lleno de placer. Pero siempre algo me hace retroceder, yo se bien cuan feliz te puedo hacer, pero temo que algo se pueda entrometer. Paralizada por el miedo te observaba, y que algo en ti mi temor quitara deseaba, pero una vez mas nada pasaba y era todo una ilusión soñada. (de esas que se sueñan despierto, mirando los ojos de alguien concreto)
No hay comentarios:
Publicar un comentario