Tengo
ganas de arruinarme la vida, siempre me pasa, “soy bárbara” como dice mamá,
pero sí, en fin, por lo menos una vez al mes necesito, como orden primera,
arruinarme la vida. Y hoy tengo ganas, capaz tiene que ver con las vueltas del
reloj que es esta vida, o capaz simplemente necesito arruinármela para
inspirarme. Y olvidarme que nací en la casa perfecta, que mis padres nunca se
borraron, que nunca me quebré y recibí “la mejor educación”, que conocí a mis
cuatro abuelos y todos me enseñaron algo que aun recuerdo. Porque uno no puede
inspirarse y escribir lo bello de la vida si nunca experimentó lo feo, entonces
me siento y sufro, por lo fea y poco interesante que soy, y porque siempre me
gusta el chico perfecto, que es tremendo egocéntrico, pero no por eso deja de
ser perfecto. Ese, es definitivamente, el sufrimiento que a lo largo de la vida
me he auto impuesto, los hombres. Son además, mi primer contacto con la
literatura y es por eso que los necesito asquerosamente. Entonces hoy, que ya
me canse de sufrir por músicos y fumones, me acorde de ti. Me acorde que eras
sabroso y egocéntrico (infaltable), ingenuo y suavecito. Me acorde que me
gustaste porque eras hippie y parecías sabio, después me acorde que era
mentira, que me equivoque, y me gustaste mas, mas por tontito (soy perversa).
Me recordé y no pude evitar sonreír, encontré un resabio de ti. Por vos
escribí, y entendí la diferencia que marcan las letras. Siempre que me arruino
la vida sufro, pero solo cuando van a aparecer secuelas de baba es que escribo.
Por eso él, rey del ego, nunca fue papel. En cambio vos, siendo tinta como
privilegio de pocos, seguro no te imaginas lo que me costaba escribirle a mi
ex, era una insensatez. En cambio vos, marcando deseo, sos cotidiano y placebo.
Es por eso que sos de a ratos, y las letras marcan tu continuidad. Pero
tampoco, porque él fue terrenos y momentos, pero ninguno eterno. Entonces hoy,
que decido arruinarme la vida, leo, y no entiendo, si serás cariño o deseo,
solo que ya, por mas que me esfuerzo no me arruinas la vida. Entonces hoy que
tengo ganas de arruinarme la vida, no entiendo, ni pretendo, se solo que
duraras por ser garabato y obra, por vos solo y por mi hoja.
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