05 mayo, 2011



¿Lo que más me atrapa? Que cueste, que se aleje, la probadita de inmediato placer, esencia nata, y luego el descenso hasta llegar a la d i s t a n c i a. Mantenerse engreído, en aquel papel idiota de sentirse mal por lo que deseas, por lo que causa un fulgor, una chispa, una luz, pero lo dejas volar por cobardía, sobrevalorando tu monotonía artificial. Luchando contra tu instinto animal, contra el querer pero no deber. Así me atrapa, me aferra a conseguirlo, percibirlo y lograr entender la humanidad en esa despectiva actitud, justificar sin limites, la búsqueda constante por el significado, la razón de cada acción, y cuando la ocultas y te ocultas, buscas otras moralejas, entonces ahí has encontrado todo lo que no me llevara a soltarte, y hasta empecinarme. Encerrarme en el saber, estar seguro, hasta expectante, y su contraposición, vos, tu indigencia demacrada por lo ineludible, lo sucedido. Esos fantasmas que corren por tu mente y no puedes evitarlos, porque sabes que no deberías evitarlos, que tuvieron un porque, un claro objetivo, y por de mas un impulso lleno de instinto. Entonces sabes que quedara allí gritando, y se que tu quedaras girando en mi, en ti, en la terrible tensión de cada evasión. Hasta entenderlo, aceptarlo, ayudarlo y saborearlo, lograr sentir por placer, afinidad o simple capricho, pero lo importante es que se siente, lo importante es qué se siente, que nos inunda y el miedo a ahogarse en realidad es la dulzura de entregarse, escaparse a lo que debería tener alcance y en una propia realidad encontrarse.

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