03 mayo, 2011


Porque no faltaban vientos en ese frío ingles, terco y sonámbulo, cubierto por algunas nubes decidiste irte. Caminar te sonó suave entre la brisa, y ahora un poco menos sonámbulo marchaste entre la metrópolis de las mil culturas un buen rato. Soñando con la parvada de cariños que te esperaban al entrar a casa apurabas el paso, así te aplastaba menos la vagancia. Era raro, tal vez bizarro olvidarse de todo por un segundo al pensarlo, notar que te aceleraba el paso y volabas alto, era raro saber que no existían, solo las querías. Pero mas raro fue aun cuando decidiste poner tu llave sobre su pedante cerradura, la giraste y esperaste, ¿que esperabas? Observa ahora, sigue sin estar allí, sigue estando allí la monotonía de tu alma despierta, empalidecida, chinchuda por saber que así pasaría, por creer que tal vez cambiaria, pero no, simplemente un recuerdo y otro no. No intentes justificarte, ni reivindicarte, deberías aprender y prepararte, no deberías ilusionarte  por mas injusto que sea despertarte, jamás podrás vivir en aquella obra de arte, los sueños de tu mente al helarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario