09 septiembre, 2012


¡Asquerosa feminidad, entrañar seres cuasi pegajosos! Quizás podríamos jugar a ser pecadores y reunir látex de lo que no fue, quitarme la feminidad un rato, colgarrla y luego borrar con gomas de Marisa que borra. Como si los plásticos nos tomaran, y nos hicieran ellos, pequeñitos y húmedos, y así “no fuimos”, como ellos. Pero que felicidad la elección primera de llegar al mundo, así: rosados, sonrientes y sudorosos. Estoy segura que no será casualidad que tengamos todavía inocencia, a tan alta edad, y todavía sudorosos, tengamos piedad y pena, como la tuvimos siempre, del hecho mismo que ni a hecho llega.



Puaj, si.