Las ruinas de aquel valioso, el aro que colgó en su cuerpo tantas noches, y la desnudez, símbolo de absoluta serenidad.
Se
encontró entre poesía, estrellas y agua; le gustaba salir con su brazo
por la ventana, imaginarse fuera; pero acá, con las rejas y el colchón
se sentía segura. Era libre para mostrar su cuerpo a las estrellas, pero
no para escaparse hacia ellas, así le gustaba.
Siempre le
favorecieron las líneas finas en contradicción, eran la expresión de
muchas ideologías conjugadas para formar eso que ella es. Entre letras y
burbujeo de peceras se agazapaba a la ventana, mostrando sus senos al
espacio, sintiendo el aire someterla, y casi por instinto miraba el
cielo y pensaba.
No, no quería, pero pensaba en las figuras que habían llegado a atormentarla.
"Vaya
que da placer y sangra el tormento a veces…lo siento suave, ¿estaré
indecisa o pecadora? ¿entenderé al fin mi caída? Es la espera mas dulce
del destino, y también sollozo por eso; como sabe rico ser tan libre y
tan esclava”
Siempre odió la impaciencia, pero su instinto no
podía evitar auto apurarse, era como la lluvia de estrellas que
observaba, tan rápida y tan lenta, tan descompuesta, parada ahí en tan
fina línea.
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