17 diciembre, 2012

Las ruinas de aquel valioso, el aro que colgó en su cuerpo tantas noches, y la desnudez, símbolo de absoluta serenidad.
Se encontró entre poesía, estrellas y agua; le gustaba salir con su brazo por la ventana, imaginarse fuera; pero acá, con las rejas y el colchón se sentía segura. Era libre para mostrar su cuerpo a las estrellas, pero no para escaparse hacia ellas, así le gustaba.

Siempre le favorecieron las líneas finas en contradicción, eran la expresión de muchas ideologías conjugadas para formar eso que ella es. Entre letras y burbujeo de peceras se agazapaba a la ventana, mostrando sus senos al espacio, sintiendo el aire someterla, y casi por instinto miraba el cielo y pensaba.

No, no quería, pero pensaba en las figuras que habían llegado a atormentarla.

"Vaya que da placer y sangra el tormento a veces…lo siento suave, ¿estaré indecisa o pecadora? ¿entenderé al fin mi caída? Es la espera mas dulce del destino, y también sollozo por eso; como sabe rico ser tan libre y tan esclava”


Siempre odió la impaciencia, pero su instinto no podía evitar auto apurarse, era como la lluvia de estrellas que observaba, tan rápida y tan lenta, tan descompuesta, parada ahí en tan fina línea.

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