Si tuviera por
alguna razón, que describir porqué y qué me gusta de mi lecho, pues diría su ubicación.
Que como apareándose con la ventana, deja reflejarse la luz nocturna sobre las
sabanas y los cuerpos (apenas entre cortada por siluetas de rejas). Y ese
perfecto ángulo me obliga a ver la luna redonda o finita pero sonriente, quizás
hasta me haga ver algunas nubes, como las que ahora se desplazan simulando
soñarte. Entonces, me encuentro adentrando en ese limbo donde casi no se si te veo
o sueño, si estas o solo el r.e.m. es mi dueño.